Por qué no es lo mismo que para qué

para qué

Cuando se trata de cumplir objetivos, de llevar proyectos a cabo, e incluso de realizar pequeñas acciones diarias, sería bueno que nos hiciéramos dos preguntas que pueden cambiar completamente el “momentum”: ¿por qué hago esto? y ¿para qué lo hago?

Y es que, aunque parezcan dos preguntas muy parecidas, lo cierto es que son bastante diferentes. Una te hace mirar hacia atrás y la otra hacia delante.

Enlazando con la publicación anterior, en la que hablaba de de por qué este año (tampoco) vas a conseguir tus objetivos, hoy te traigo un planteamiento que puede hacer que cambies por completo el rumbo de tus acciones, probablemente porque su origen no era el correcto. O viceversa, es posible que el nacimiento de tu idea haya sido el correcto, pero no el propósito. ¿Quieres saber más?

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¿Por qué lo haces?

Preguntarte por qué te hace mirar en retrospectiva. Hacia el origen primero que motivó tu pensamiento. ¿Por qué he abierto un blog? ¿Por qué estoy trabajando en esta empresa? ¿Por qué me estoy preparando una maratón? ¿Por qué vas a trabajar cada día? 

Como puedes ver, preguntarnos por qué hacemos algo nos lleva hacia detrás, hacia la razón o motivo por la que hemos decidido llevar a cabo lo que sea. O quizás, si nos preguntamos por qué, nos podemos dar cuenta de que igual no estamos en el sitio que estamos porque hayamos querido. Igual no lo hemos elegido. Lo mismo nos lo han impuesto. Puede hasta que hayamos aparecido allí por inercia. 

¿Para qué lo haces?

En cambio, preguntarnos para qué, cambia totalmente las reglas del juego. En este caso no estamos mirando hacia detrás, sino hacia delante. Hacia el futuro. Con un enfoque práctico. ¿Para qué estoy empezando este proyecto? ¿Para qué me he apuntado al gimnasio? ¿Para qué estoy trabajando aquí? ¿Para qué me he ido a vivir a este país?

Esta pregunta nos lleva a ver el lado práctico de todo lo que hacemos. Y es que, si lo que estamos haciendo algo que no nos sirve para nada a nosotros ni a nadie, ¿para qué lo estamos haciendo? (y nunca mejor dicho). De hecho, esta pregunta es tan poderosa que incluso es uno de los 7 hábitos que propone Stephen Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, el cual te recomiendo encarecidamente que leas. Es una biblia de la productividad y del sentido común.

Encuentras la diferencia entre ¿por qué? y ¿para qué?

Desarrollar el hábito de hacerse estas preguntas en los aspectos más importantes de tu vida -sin obsesionarse, no hace falta que nos volvamos paranoicos y nos lo preguntemos cada vez que comamos o nos duchemos- cambiará nuestro proceso de toma de decisiones y, sin duda alguna, la efectividad y el impacto de nuestras acciones.

Te reto a que lo pruebes durante 21 días, y me cuentes si ha cambiado algo.

Para terminar, te dejo con este revelador vídeo que encontré por Youtube. Es una de las 10 charlas TED más vistas, y trata sobre cuál es es el por qué de grandes corporaciones como Apple. ¡No te dejará indiferente!

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