Las 10 razones por las que no consigues lo que te propones

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Si no consigues lo que te propones, no es porque no quieras. Es porque no tienes las herramientas adecuadas. Así de sencillo.

Puedes proponerte hinchar una pelota de baloncesto a martillazos, pero es bastante más probable que lo consigas con una bomba de aire. Pues en la vida pasa lo mismo.

Parece totalmente lógico, pero lo cierto es que todos hemos pensado alguna vez: “¿qué nivel de inglés tendría ahora si no lo hubiera dejado hace dos años? Ahora hablaría genial”. O quizás: “si no hubiese dejado de correr, ahora estaría en una forma buenísima”.

¿Te suena? A mí también.

Las preguntas que hay que hacerse es: ¿por qué me ha ocurrido? ¿por qué he dejado de hacerlo?

No te preocupes. A lo largo de este post vamos a ver las razones por las que no consigues lo que te propones.

Algunas te sorprenderán de primeras, pero por eso te digo de antemano que es importante que no hagas interpretaciones aisladas de cada uno de los puntos e ignorar el resto, sino que es mejor que los entiendas todos como un global, porque estoy seguro que de te vas a identificar con más de una.

Las 10 razones por las que no consigues lo que te propones

1) No te colocas en la situación idónea: ¿a qué me refiero con esto? A que es mucho más sencillo cumplir tus objetivos si te colocas en situaciones y te rodeas de personas que te ayuden a conseguirlo.

Por ejemplo: es mucho más sencillo que consigas ir al gimnasio si te apuntas con un amigo que ya va, que si vas sol@. Al igual que también es más sencillo que corras con regularidad si te apuntas a una carrera de 10 kilómetros a 3 meses vista, que si corres porque dicen que hacer deporte es bueno.

Otro ejemplo: si quieres perder peso, no puedes ir a hacer la compra cuando tienes hambre, es más probable que compres alimentos perjudiciales, en lugar de comprar fruta o verduras.

Provocar situaciones que nos ayuden a cumplir nuestros objetivos, es fundamental para no abandonar a las primeras de cambio.

2) No te planteas los objetivos de forma correcta: tu forma de fijarte objetivos no es la adecuada, ya que quieres conseguir demasiadas cosas a la vez en poco tiempo. Plantearte objetivos SMART es vital para que los consigas.

consigues lo que te propones

3) Procrastinas demasiado: ¿qué es procrastinar? Dejar para luego lo que sabes que tienes que hacer ahora, pero que no te apetece, porque lo más cómodo es dejarlo para luego. Es una de las “enfermedades” más comunes del ser humano.

Ejemplos de procrastinación:

– “Voy a por una coca cola al frigo, que así me concentro mejor para estudiar. Y cuando me la tome, me pongo.”

– “Mañana salgo a correr, que salí ayer y no quiero sobreentrenar. Seguro que así descanso y mañana entreno mejor”.

– “El lunes empiezo a comer mejor, que es fin de semana y hoy toca salir. Pero el lunes me pongo sin falta”.

-“Voy a mirar Facebook un ratito antes de ponerme con el proyecto. Solo van a ser dos minutos”.

4) No estás en buena forma física: hacer ejercicio de manera regular es vital para tener más energía, mejorar tu estado de ánimo y rendir más a lo largo del día. Si pensamos en el deporte como una medicina para recargar nuestro cuerpo y nuestra mente, en lugar de algo que “tenemos” que hacer porque dicen que es sano, no nos lo pensaremos dos veces.

Para ello, es muy importante que elijas un deporte que te guste de verdad, y no el que te hayan dicho que es mejor o más sano. Cada uno somos diferentes, y nos va a costar menos trabajo hacer un deporte que nos gusta.

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5) Te aplicas recetas generales en lugar de las que mejor te funcionan: ¿no has visto muchas veces por Internet artículos como “los hábitos mañaneros de la gente de éxito”, “los diez mejore peinados para la boda de tu amiga” o “cómo entrenar una media maratón en 30 días”?

No nos engañemos, adquirir los hábitos de Steve Jobs no te convierte en Steve Jobs a no ser que inventes otro Apple.

Estos tipos de artículos están muy bien, pero tienden a ser demasiado generales. Lo recomendado adaptarlos a nuestra personalidad, situación y estilo de vida.

6) Haces las cosas siempre igual: existe una frase que dice: “no puedes pretender hacer las mismas cosas una y otra vez, y esperar resultados distintos”. 

La ley de Pareto (que explica que con el 20% de nuestras acciones, podemos conseguir el 80% de los resultados), debería hacernos pensar sobre si podemos hacer las cosas de una forma distinta. Por ejemplo, en este vídeo, Tim Ferris nos explica cómo aprender lo que nos propongamos de una forma mucho más rápida, si nos concentramos en el tronco de cada disciplina y nos olvidamos de las ramas.

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7) No observas en qué fallas: sentarnos de vez en cuando a reflexionar para pensar por qué podemos haber abandonado tan pronto, es una buena idea para no caer en los mismos errores una y otra vez. ¿Objetivos demasiado ambiciosos? ¿Tal vez leo mucho, pero aplico poco? ¿Estoy procrastinando demasiado?

8) Tus creencias te limitan: los seres humanos solemos estar “rumiando” todo el día, y normalmente nada bueno. ¿Sabías que tenemos unos 75.000 pensamientos al día, y que el 95% son exactamente iguales a los del día anterior? Qué locura, ¿verdad?

Las llamadas “creencias limitantes” son, como su propio nombre indican, creencias que tenemos desde ni se sabe, y que suelen limitar nuestras capacidades a la hora de enfrentarnos a nuestros objetivos, miedos y preocupaciones.

Frases del estilo “jamás voy a conseguir hablar este idioma”, “esta persona es mejor que yo en todo, no valgo para nada” no sólo son inútiles (desde el punto de vista práctico), sino que también nos perjudican muchísimo.

Si consideras que tienes creencias limitantes (y todos las tenemos), has de dar un paso para cambiar de creencias y mejorar tu vida.

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9) Te rodeas de personas inadecuadas: ¿sabías que somos el resultado de las cinco personas con las que más tiempo pasamos?

Reflexiona sobre la siguiente pregunta: ¿es más probable que consigas tus objetivos deportivos si te juntas con personas que hace deporte, o si te juntas con gente que se va de cañas?

10) No estás presente: como hemos explicado antes, los seres humanos estamos todo el día rumiando. La consecuencia es que no estamos plenamente concentrados en lo que estamos haciendo, entre otras cosas.

Siempre ha sido difícil concentrarse, pero en pleno siglo XXI lo es más aún, dado que con las nuevas tecnologías, redes sociales, tv, whatsapp, etc. lo normal (aunque no debería serlo) es que hagamos dos cosas o más a la vez, lo cual afecta a nuestra capacidad de concentración. Y es que “quien mucho abarca, poco aprieta”.

¿Crees que vas a estar concentrado en el libro que estás leyendo mientras hablas por whatsapp? Seguramente no.

Por ello, es muy recomendable tener el hábito de practicar Mindfulness, una técnica a través de la cual conseguiremos desarrollar nuestra capacidad de atención, estar más presentes, aprender más, y mejorar la calidad de la tarea que estamos llevando a cabo en este momento.

¿Y tú? ¿Te sientes identificado con alguna de estas diez razones? ¿Con todas? Es tu turno.

Te animo a que me dejes un comentario y me cuentes si no consigues lo que te propones, y por qué te ocurre.

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